Gerardo Mérida: los cargos que enfrenta el exsecretario de Seguridad de Sinaloa en EU
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El general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, compareció ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York en su audiencia inicial, en un proceso que cobró relevancia internacional por los señalamientos de presuntos vínculos con el crimen organizado. La diligencia fue encabezada por la jueza Katherine Polk Failla.
Mérida Sánchez fue uno de los diez exfuncionarios sinaloenses señalados por el gobierno de Estados Unidos por supuestos acuerdos con el Cartel de Sinaloa. De acuerdo con las acusaciones, el exmando habría recibido pagos mensuales de hasta 100 mil dólares por parte de la facción conocida como Los Chapitos, a cambio de proporcionar información privilegiada sobre operativos de fuerzas federales.
¿Quién es Mérida Sánchez?
Respecto a su persona, se tiene que Gerardo Mérida Sánchez es un general en retiro con trayectoria en las Fuerzas Armadas mexicanas. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, formó parte de los perfiles impulsados por el entonces titular del Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez Zapata, quien promovió a militares en tareas de seguridad en estados con alta incidencia delictiva.
A lo largo de su carrera, encabezó tareas de la Secretaría de la Defensa Nacional en entidades como Tamaulipas, Michoacán, Oaxaca y Puebla. En 2022, fue designado como secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, cargo desde el cual coordinó acciones en una de las regiones más afectadas por la violencia.
En el ámbito académico, contó con formación en la Escuela Superior de Guerra, donde obtuvo licenciaturas en Derecho y Administración Militar, además de una maestría en Seguridad y Defensa Nacional por el Colegio de la Defensa Nacional. También cursaba un doctorado en Derecho.
¿Qué delitos le imputan a Mérida Sánchez?
Las autoridades estadounidenses imputaron a Gerardo Mérida Sánchez tres delitos principales relacionados con el crimen organizado y el uso de armamento. Entre ellos figuró la conspiración para importar narcóticos a Estados Unidos, así como la posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos.
A estos se sumó la conspiración para poseer dicho armamento, cargos considerados graves bajo la legislación federal estadounidense. Las investigaciones también apuntaron a que el exfuncionario habría operado como un enlace entre estructuras de seguridad y grupos delictivos, facilitando información sensible que habría favorecido las operaciones del Cartel de Sinaloa.
El caso continúa su curso en tribunales estadounidenses, mientras se avanzaba en la presentación de pruebas y el desahogo de audiencias para definir la situación legal del exsecretario sinaloense.





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